San CaprasioEl recorrido arqueológico en la Iglesia
La Iglesia abacial de Aulla y los restos pertenecientes a la abadía han sido objeto a partir de 2001 de una campaña de excavaciones arqueológicas y restauraciones que tuvieron su momento más importante en el descubrimiento, en 2003, de la tumba monumental que contiene una caja en estuco con las reliquias de San Caprasio, monje ermitaño del siglo V, fallecido en la isla de Lérins (hoy Sant’Onorato). En el interior de la iglesia, en el presbiterio, se puede ver la tumba del Santo, construida entre los años 1000 y 1050 tras la ampliación de la iglesia en el siglo XI y el abandono de una primera tumba insertada en el interior del ábside de la iglesia demolida, fundada en el año 884 por Adalberto de la Toscana. De esta iglesia del siglo IX quedan visibles los cimientos del ábside, vestigios del altar, la primera tumba del Santo y una porción del suelo en mármoles romanos reutilizados, incluida una inscripción bilingüe del primer siglo. a. C., así como los restos de los cimientos de una iglesia anterior que data de siglo VIII. En la nave derecha, en la entrada, se conserva una pila bautismal con una pileta en la loza de barro, que data del siglo XII, cuando la iglesia de los monjes asumió la función de iglesia bautismal. En el muro izquierdo son visibles los restos de la gran puerta de acceso a la iglesia, que hasta mediados de 1800 fue la entrada principal, cuando no existían las puertas actuales de la fachada, entonces ciega y parte de la muralla del pueblo. Las dos piedras talladas que han sido reubicadas se cree que eran parte del pórtico: un capitel de aspecto demoníaco, una bestia y motivos vegetales que tuvo la función de advertir de los peligros del mundo, pero también de dar esperanza en el renacer del pecado, idea reforzada por la imagen del águila real, el símbolo de Cristo Salvador. En la base de los pilares caídos en 1945-1946, al nivel del comienzo del pavimento de la iglesia del siglo XI, hay restos visibles de decoraciones únicas con motivos geométricos. El suelo de la iglesia se remonta a las intervenciones realizadas en 1664, misma época de la reestructuración de 17 grandes tumbas y de la rica decoración en yeso, de la que aún se conserva un magnífico ejemplo en la coronación del ábside. En la nave derecha se expone a la veneración la imagen de La Dolorosa: una hermosa estatua en madera “vestida”, imagen ya modificada de una Virgen con Niño de la primera mitad del siglo XIX, en forma de la Dolorosa con un Cristo Yacente del siglo XVI en su regazo.

El Claustro y la colección del Museo
En el claustro, bajo un suelo de hormigón, se ha recuperado el jardín, donde se exhiben los vestigios de mármol de un voto al Patrón de la Comunidad de Aulla que data de 1422, así como la memoria de la paz firmada en 1202 entre los Malaspina y el Obispo de Luni; las plantas de la Biblia, las hierbas aromáticas y el impluvium, que recogía el agua de lluvia y la transportaba a la vecina localidad de Magra. En la recuperada sala Capitular están expuestos todos los objetos encontrados en el desarrollo de las excavaciones como testimonio de las diferentes fases de constriucción, tales como el mobiliario litúrgico de las tres iglesias identificadas, y también del paso de los peregrinos de la Via Francígena. La concha del peregrino, la medalla papal y un importante tesoro de monedas medievales, también alemas y francesas, documentan la presencia de peregrinos en el camino de Sigerico de Canterbury, quien señaló Aulla como su trigésima parada. Entre los restos encontrados más importantes destacan un fragmento de un peroné del siglo VIII a. C. , un broche de la época lombarda, una taza de producción árabe del siglo X, además de medallas devocionales recuperadas en el sepulcro de la iglesia. En el claustro aún en pie están expuestas las esculturas en piedra atribuidas al escultor padano Oberto Ferledi, así como el elegante capitel con dragones reconocido por Mariapia Branchi, y otros capiteles con parras, representaciones de peces, de la flor de lis simbolizando a la Virgen, o decoración con hojas de palma. En una última sala encontramos una réplica de la bomba encontrada sin detonar en la tumba del Santo, fragmentos de mobiliario barroco destruido por el bombardeo de Aulla y un memorial de la inundación de octubre de 2011. En la antigua sala de didáctica se proyecta un vídeo que reconstruye la historia de la abadía y la vida de San Caprasio.